El Arte de escuchar la Vida

Lo que ocurre en el exterior de nuestra vida, desde la relación con nuestros familiares, pareja, amigos, el bienestar corporal, hasta el trabajo y la prosperidad, refleja fielmente -como si fuera un espejo- todo lo que albergamos en nuestro interior: pensamientos, creencias, emociones, sentimientos, recursos, habilidades, etc., ya sean conscientes o inconscientes.

El miedo o el malestar a través de los conflictos que podamos estar viviendo son una forma que tiene la Vida de comunicarse con nosotros, nos indica, no sólo que algo no anda bien, sino el camino para integrarlo. Para poder comprender lo que nos dice es preciso despertar un arte que hemos olvidado, que en Aventura del Ser llamamos “el Arte de escuchar la Vida”.

Cada persona recibe esta comunicación a su singular forma y también en función de sus creencias, es por ello que se emplean diferentes expresiones para referirse a esta fuente de sabiduría: si esta comunicación se percibe desde el interior la persona, ésta siente que es su corazón, su intuición, su voz interior, su Consciencia, Ser o Alma quien le habla; si quien le habla o le guía es percibido como procedente del exterior los términos empleados serán Vida, con la inicial en mayúscula, como sinónimo de Unidad, Dios, Conciencia o Energía Divina, Inteligencia creativa del Universo, Fuente…

En último término, es la dimensión espiritual en cada uno de nosotros quien nos está hablando, ya sea a través de las circunstancias de la vida que experimentamos, ya sea desde el interior del corazón.

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Las dos visiones, tanto la del origen externo de la sabiduría como el interno, coinciden en que hay una Conciencia que está más allá de la percepción racional del mundo y de la que todos formamos parte, consciente o inconscientemente. A este último paradigma le llamamos el Lenguaje del Alma, que apunta directamente a la Conciencia Divina que habita tanto dentro de ti como en todo lo demás, porque está en Todo y en todos.

El lenguaje a través del cual se manifiesta esta Conciencia está más allá de la razón, es un lenguaje de símbolos y de señales universales (internos o externos) en vez de un lenguaje analítico y convencional. Por tanto, la clave para escuchar la llamada del Alma es entender su lenguaje, prestar atención a lo que pasa dentro de tu cuerpo –sensaciones sutiles o molestias- y prestar atención a lo que pasa en tu escenario –lo que percibes como realidad- es decir, casualidades, coincidencias y sincronías.

El mensaje del alma llega en 3 niveles

El primer nivel te da la oportunidad de alinearte instantáneamente a través de escuchar tu voz interior, tu intuición y también a través de prestar atención a los sueños y las sincronías (coincidencias) en lo que percibimos como realidad externa. Llevado a lo cotidiano, esto implica escuchar nuestra intuición y hacer caso al corazón, incluso a pesar de tener un plan preestablecido en otra dirección.

Si no conseguimos alinearnos en el primer momento, la oportunidad se seguirá presentando y llegaremos al segundo nivel: el de las llamadas suaves, que son las que se manifiestan como contratiempos, obstáculos o dificultades. Cuando comprendemos el lenguaje del alma, seguir su llamada se convierte en el arte de decir Sí a lo que la Vida trae en cada momento. No sólo a lo que nos gusta, sino a todo. Cuando no escuchamos, la llamada reaparecerá más adelante, probablemente con mayor intensidad, para que finalmente alcancemos a comprender profundamente lo que está pasando. La forma más simple de estar alineado con el camino espiritual es abrazar lo que la Vida nos presenta en cada momento. Cuando nos rendimos al fluir de la existencia, desaparece la resistencia y uno se entrega completamente a lo que surge.

Si tampoco lo entendemos entonces, la vida vuelve a insistir. El tercer nivel corresponde a las llamadas intensas, que son las que transmiten mensajes a través de sensaciones incómodas en el cuerpo, molestias y lo que aparentan emociones fuera de control. También corresponden a acontecimientos que tienen la capacidad de variar drásticamente el rumbo de la vida. Separaciones deseadas o no, duelos, o hechos “accidentales” lo que aparentan casualidades  son ejemplos de llamadas que apuntan a un ajuste en la trayectoria de vida. Estas circunstancias apuntan no sólo a un simple ajuste en el timón, sino a un cambio de rumbo en el curso de la existencia. Y ese es precisamente el regalo que trae esa llamada intensa.

El propósito de las cosas que nos ocurren en la vida es disfrutar de la plenitud de la manifestación. Si por el motivo que sea esta plenitud no está disponible, nuestra reacción a las cosas que ocurren no empuja a despertar a una nueva realidad, que es que somos seres espirituales, y por tanto, a darnos cuenta de que la plenitud y abundancia son lo natural. Si no lo vivimos de forma natural, es que estamos frente una experiencia que no está integrada. Detrás de cada experiencia no integrada hay un regalo que está pendiente de ser recogido. Cuando hay un asunto sin resolver, éste suele presentarse reiteradamente a lo largo de la vida para poder ser sanado algún día. Gracias a que se repite el mismo tipo de experiencia reiteradamente, podemos tomar conciencia de su existencia y reconocer e integrar finalmente el tesoro que contiene. Si no es un tema grave, ni afecta un aspecto básico de nuestra vida, podemos tratar de ignorarlo mirando hacia otro lugar, aunque esto no siempre es posible.

El asunto pendiente nos está hablando de algo que está relacionado con nuestro crecimiento o evolución y que está siendo ignorado, consciente o inconscientemente. Ese crecimiento o evolución es precisamente el regalo que nos ofrece la situación pendiente. No obstante, el hecho de que carezcamos de la consciencia o de la visión de que se trata de un regalo es lo que nos puede impedir afrontar la situación para así poder recogerlo. Por ello, la situación se repite una y otra vez, hasta que dispongamos de la conciencia que permitirá que el regalo sea recogido en su totalidad. Es la llamada del Alma que busca captar nuestra atención para que nos demos cuenta de que hay algo de valor en esa área de la vida y que se presenta una buena oportunidad de descubrirlo. Seguir su llamada nos permitirá alinearnos con la Vida en cualquier situación, por desfavorable que parezca, y recoger el regalo que allí se encuentra.

Si, por ejemplo, estamos atravesando una circunstancia que nos hace sufrir, nos liberará de ella a través de comprender ampliamente lo que está sucediendo. Recoger el regalo despertará una parte de nosotros que se había quedado dormida y nos impulsará poderosamente a dar un nuevo paso en nuestro camino de vida.