Lo que llamamos Ser...

El Ser es nuestra esencia espiritual. Es la parte de nosotros que se sabe Uno con Todo.

Es nuestra conciencia de Unidad con todo lo que percibes, nuestra dimensión espiritual. Se conecta directamente al cuerpo físico a través del corazón. El Ser es la expresión del Espíritu o de la Conciencia en el cuerpo humano.

“No somos una gota de agua en el océano de la conciencia, sino un océano de conciencia en una gota de agua” Rumi.

El Ser, se está expresando continuamente. Cada uno puede ser consciente o inconsciente de esa expresión. Cuando es inconsciente, parece que viene de fuera de ti; entonces aparenta que la Vida te habla. Es decir, aparenta que te pasan cosas sin tu consentimiento o voluntad consciente.

El Ser está siempre bien, siempre está intacto, es intocable. Sea cual sea la situación por la que tu personaje deba cruzar, nadie puede tocar tu alma. Incluso si se da el caso de que alguien use tu cuerpo físico, es solo carne y hueso,  el Ser es intocable. Es cierto que los acontecimientos pueden causar dolor físico o emocional, aunque el sufrimiento sólo puede crearlo uno mismo con su cuerpo mental —sus pensamientos—, porque el Ser es intocable y permanece luminoso.

El Ser, la esencia espiritual en un cuerpo humano

Es posible que gran parte del tiempo nos percibamos conceptualmente nada más que como un cuerpo y nos identifiquemos con nuestros pensamientos y emociones. Aunque a veces nos sintamos solos y perdidos, como si todo estuviera en contra de nosotros, somos un alma encarnada. Somos la expresión de la conciencia en el cuerpo y no solo una mente pensante intentando entender o manejar un cuerpo físico, que por fin, contiene toda la sabiduría del universo.

photo-1448842215777-02928daa9d5fLa Aventura del Ser explora el viaje temporal que realizamos en este cuerpo, desde antes de la concepción hasta después de la disolución, una aventura que trascurre a través del concepto ilusorio del tiempo y desde el espejismo de la separación. El alma, que es eterna, toma cuerpo manifestándose en la dimensión humana en el momento de la concepción. Venimos de la Unidad y regresamos a ella.

Estamos en el cuerpo hasta que el propósito del Ser se realiza. Cuando éste finaliza, dejamos el cuerpo. En lo que llamamos muerte no nos ocurre nada en el sentido de algo terrible o fúnebre; al contrario, el alma continúa su viaje y experimentamos la liberación del cuerpo y la re-unión con el Uno, el lugar o espacio del que formamos parte un instante antes de la concepción, un instante que es eterno y que está fuera del tiempo. 

Profundizar en el camino de tu vida te dará la oportunidad de estar alineado ó equilibrado en cada uno de tus pasos. En esta fascinante aventura espiritual que se desarrolla en un cuerpo humano, lo natural es que nos pasen todo tipo de cosas. A lo largo de este viaje vivimos acontecimientos intensos que nos hacen sentir una amplia gama de sensaciones y emociones, que van desde una inmensa alegría hasta una gran tristeza. En unas ocasiones viviremos situaciones en las que experimentaremos poderosamente nuestras emociones. En otras, esperamos que ocurran determinadas cosas: tenemos sueños, deseos, planes y expectativas que a veces no se realizan. Si en lugar de sentirnos desilusionados y desorientados profundizamos lo suficiente en lo que está ocurriendo, descubriremos que hay algo que pensamos o sentimos que no está alineado con la realización de nuestros sueños o deseos.

Nuestro maravilloso cuerpo humano incluye distintos cuerpos con los que interactuar con la materia, entre ellos el físico, el energético, el emocional, el mental extendido y el espiritual. Los diferentes cuerpos o dimensiones del ser en el cuerpo humano están dispuestos ordenadamente y jerárquicamente; podemos imaginarlos en su conjunto como si fueran una serie de muñecas rusas, como si el cuerpo físico fuera el que está en el interior y los demás se situaran a su alrededor.

Cuerpo Físico. Con el que nos identificamos en primer lugar y el límite visible y material del “yo”. En él se experimentan las sensaciones. Representa la acción.

Cuerpo Energético. Siendo invisible para la mayoría de personas. En él están ubicados los siete centros primarios de energía denominados chakras. Representa la energía para la acción.

Cuerpo Emocional. Podemos sentir las emociones, ya que en ocasiones hacen que nos doblemos de dolor, nos encojamos o sintamos un vacío o nudo en el cuerpo. Representa el sentir.

Cuerpo Mental. El conjunto de nuestras creencias y pensamientos. Nuestras ideas sobre el mundo y sobre nosotros mismos que, por una parte, han sido adquiridas por nuestra expe5 cuerposriencia y, por otra, sembradas consciente o inconscientemente por el sistema familiar. Las cosas que ocurren en nuestro escenario y que percibimos como realidad no significan nada hasta que el cuerpo mental les da un significado. Representa el pensar.

Cuerpo Espiritual o Alma. Aunque hay más cuerpos o dimensiones, hagamos una pausa en el quinto. Representa el cuerpo del propósito y el que da sentido a los cuerpos anteriores.  En el esquema de los cinco cuerpos el superior es el alma , nuestra esencia espiritual que extiende su efecto a todos los otros cuerpos. Cuando se conecta con el cuerpo espiritual , el resto de cuerpos quedan instantáneamente alineados; sea lo que sea lo que uno piense, sienta y haga, el alma da la comprensión y el sentido último a lo que está pasando.

Los distintos sistemas de Salud o medicinas se enfocan en uno o varios de estos cuerpos, de forma que una intervención en un cuerpo superior, afecta a los inferiores reflejándose todos ellos finalmente en el cuerpo físico. La Salud está ligada a la alineación o equilibrio entre los distintos cuerpos. Uno está alineado cuando piensa, siente, se enfoca y actúa en una dirección con pleno sentido.